Friday, June 8, 2007

CARTER ES RESPONSABLE DE LA VIOLENCIA EN VENEZUELA

Caracas, 1 de junio.- En un comunicado emitido ayer, el Centro Carter manifestó “preocupación en torno a la posibilidad de que aumente la violencia en Venezuela”, tras el cierre de RCTV.

La asociación civil Fuerza Solidaria considera este llamado extemporáneo e hipócrita; porque si, en realidad, a Carter le interesase la paz en Venezuela, no habría avalado los fraudes electorales perpetrados en nuestro país.

Fueron las irregularidades electorales, avaladas por Carter, las que proporcionaron a Chávez el control absoluto de los poderes públicos y, por ende, las herramientas para cerrar ilegalmente a RCTV.

En el comunicado, Carter encubre a Chávez, al acusar a los medios de haber “contribuido a la polarización política en el país". No son los medios los que polarizan, sino la actitud del gobierno, que pretende imponer a los venezolanos un modelo totalitario.

El pueblo venezolano ha buscado sistemáticamente salidas pacíficas a la crisis, pero cuando el Régimen bloquea cualquier solución jurídica o electoral, se crean las condiciones para el conflicto y el enfrentamiento.
Son tantas y tan evidentes las irregularidades electorales cometidas en Venezuela [1], que el aval de Carter resulta sumamente sospechoso. Por eso, Fuerza Solidaria solicita a las autoridades norteamericanas investigar la idoneidad del Centro Carter para supervisar comicios [2].

Alejandro Peña Esclusa
Presidente de Fuerza Solidaria

[1] Información sobre el fraude disponible en: http://www.fuerzasolidaria.org/WebFS/Fraude.html
[2] Jimmy Carter ¿Mediador neutral?, artículo publicado en el año 2002, disponible en: http://www.fuerzasolidaria.org/WebFS/Escritos/JimmyCarter.html

Hormonas y miedo vs. derechos civiles

Tengo a dos hermanas estudiantes universitarias, metidas hasta el cuello en la defensa de las libertades y derechos civiles de nuestro país. Y a un tirano amenazando a la juventud.

Hordas violentas arremeten contra los estudiantes que están al final o en los bordes de las marchas, para atemorizar, pero el ímpetu por la defensa de las libertades los alimenta y no se dejan amedrentar.

Para una concentracion oficial traen dos mil autobuses de todas partes de Venezuela, amenazan con despidos si no asisten, les pagan y les dan bolsas de comida y hasta unas "garotas" les ponen para que marchen idiotizados, pensando con las hormonas y no por un ideal. Los rojos rojitos marchan pensando en salvar el sueldo, en obtener el presupuesto para su fundacion, en obtener un mercadito o ganarse unos "realitos pa' comé". O quizás piensan en su "Homer" (no sé ni cómo se escribe, es ese carro de guerra que lo usan en la ciudad), en su casa o apartamento de lujo, en el tremendo puesto que tienen en el gobierno y que deben defender. Habrá un porcentaje de personas que creen en que es necesaria la revolución, con violencia y pérdida de libertades y todo, y no tienen ningún interés económico u hormonal. En Venezuela no conozco a nadie así, pero debe haber alguien, no son la mayoría.

A los estudiantes los detienen, les ponen alcabalas móviles y hasta los "perdigonean". Llaman por televisión, por la televisora del Estado a los grupos violentos para que detengan a los estudiantes, vi y escuché al presidente y al canciller haciéndolo, nadie me lo contó. El padre de mi hijo fue testigo y enfrentó a unos de estos grupos violentos que estaban golpeando a unos estudiantes y los salvó. Esto ocurrió hace dos días.

Los estudiantes marchan pensando en la paz y en los derechos civiles. A los ideales que alimentan a la juventud no los detiene nadie, despiertan conciencias dormidas y remueven las entrañas carcomidas de los tiranos.

ASI SON LAS COSAS, DUELALE A QUIEN LE DUELA

También en Brasil protestan ...


Un grupo brasileño dibujó hoy las palabras “Libertad para Venezuela” en la grama del jardin que está enfrente del Congreso brasileño. (Fotos: Reuters)

La Misión Imposible de Hugo Chávez Frías

Venezuela no fue, no es ni será comunista.
El sueño de Chávez – encarnar a Bolívar y a Lenin – yace hecho trizas.
No podrá recoger los pedazos.
Antonio Sánchez García
1
Han sido los seis meses más duros, más inclementes, de mayor pesadumbre que haya vivido la sociedad venezolana en mucho tiempo. Tanto que una aflicción como la vivida por los demócratas venezolanos en estos meses no existe en el recuerdo de nuestras generaciones: se pierde en el olvido.
Cuando al finalizar la jornada del 3-D se proclamara la anunciada derrota y nuestro vencido candidato corriera a reconocer ante el mundo la legitimidad absoluta de un triunfo logrado con las peores, más descaradas y antidemocráticas malas artes vividas en nuestro país desde los tiempos del general Marcos Pérez Jiménez, la oposición venezolana sufrió una parálisis total. Fue un golpe casi mortal.
De manera que una sociedad apática, casi en estado cataléptico, asistió en silencio y con las manos caídas al despliegue de este embate final a la conquista del Poder total por parte del teniente coronel. Elevado a las alturas de un supuesto respaldo mayoritario de la ciudadanía venezolana – 63% - y aclamado por los más prestigiosos periódicos y columnistas del mundo como un triunfador nato. La figura del año. El nuevo líder de la revolución mundial. Logró así lo que muy pocos autócratas consiguen en sus vidas: pasar por tribuno democrático capaz de convencer de la necesidad de una revolución sin disparar un tiro. Algo completa, absolutamente inédito en la historia universal.
Por ello y contrariando la lógica democrática que ofrecía el candidato opositor, se negó a abrir los brazos y decidió iniciar la última fase de su proyecto: aplastar de manera inmisericorde todo vestigio opositor y construir el poder total que sus sueños ansían . Anunciado en sus discursos del 28 de diciembre – en el que anunció el cierre de RCTV – y del 8 de enero – en el que le pidió a su asamblea el traspaso de todos los poderes.
Más claro, directo y definitorio imposible: reforma de la constitución para reelegirse cuantas veces lo deseara y las circunstancias revolucionarias lo exigiesen; constitución de un partido único como instrumento del Poder total; un paquete de leyes que terminaran por construir la sociedad socialista del siglo XXI. Y una serie de medidas inmediatas para terminar de atornillar la fractura cervical de la oposición posible, así yaciera hecha trizas por el piso: compra de la Electricidad de Caracas y de CANTV, con el fin de controlar la energía y las comunicaciones y estrangular cualquier intento opositor. Y la primera de varias cruciales medidas de control social totalitario: cierre de RCTV, arrinconamiento de los restantes medios y arrodillamiento de otros.
Cumplidas estas últimas medidas, se acababa el juego. Lo que al teniente coronel Hugo Rafael Chávez Frías le esperaba en medio del respaldo interno masivo y la aclamación internacional era coser y cantar. Esta vez fue él, no Fujiyama quien pudo proclamar el fin de la historia. Es decir: el comienzo de la utopía. Su particular utopía. Ya podía descansar en paz y sentarse a la vera de Bolívar.
2
Se trató de un triple salto mortal que muchos hemos supuesto irrealizable, pero que no ha sido suficientemente advertida ni por tirios ni por troyanos. Nada más y nada menos que soldar dos elementos hasta ahora absolutamente antinómicos e incompatibles por naturaleza e historia: el caudillismo autocrático y militarista que constituye parte esencial de la genética nacional con la tiranía marxista-leninista completa y absolutamente ajena a esa misma genética.
Las razones de esa incompatibilidad genética son más que obvias: el caudillismo militarista y autocrático ha podido convivir con una feroz vocación libertaria e igualitarista de las masas venezolanas. Así parezca contradictorio. Por ello la complejidad ideológica de una figura como la del padre de la patria: caudillesca como el que más pero a conciencia de la libertad y la igualdad como propósitos mayores de su gesta nacional. Quiso el Poder a perpetuidad, es cierto, pero para construir una sociedad de hombres libres. Para derrotar la anarquía. Para garantizar la prosperidad y el progreso. No para cebarse en la anarquía y regodearse con el Poder absoluto de masas humilladas.
Nadie más lejos del totalitarismo marxista que Bolívar. De allí el odio que su figura y su acción despertaran en el fundador del socialismo científico. Un odio perfectamente fundado en el materialismo histórico, no en la ignorancia de los hechos, como pretenden los marxistas bolivarianos. Por cierto: una contradictio in adjecto.
¿Un Bolívar marxista? Imposible. No por la vocación de quien, enfermo de egolatría y megalomanía como el teniente coronel, lo cree posible y ya se ve encarnándolo. Sino por la circunstancias. Venezuela ha soportado desde Bolívar más de una centena de caudillos: eximios, grandes, medianos y muy pequeños. Desde Páez, el mayor y más glorioso, hasta Maisanta, un cuatrero que terminara sus días al servicio de Juan Vicente Gómez.
Pero desde el comienzo de su modernidad, desde la emergencia de la generación del 28 y la construcción de la democracia, este país de caudillos y de autócratas se negó a metabolizar los ingredientes marxistas que calaran hondo en otras sociedades, como la chilena. El comunismo jamás cuajó en Venezuela. Y su partido no tuvo otra incidencia que el aporte a la lucha clandestina contra Pérez Jiménez. El movimiento obrero – casi exclusivamente vinculado a la actividad petrolera – fue muy tempranamente conquistado por Acción Democrática. Y el campesinado también. Como lo sabe cualquier estudiante de ciencias políticas. Hoy podrán ser chavistas. Marxistas, jamás.
Cuando el PCV pretendió actuar en el escenario político mediante las insurrecciones y la lucha armada, sólo cosechó fracasos. Muy amargos fracasos. Y peor le ha ido en la lucha institucional y democrática. Venezuela odia al marxismo. Pregúntenselo a Pompeyo Márquez. ¿Venezuela comunista? Ya te aviso Chirulí.
3
Pero una cosa es la conciencia histórica y otra muy distinta la percepción cotidiana de los sufrimientos. De allí el dolor sufrido en estos meses de dominio absoluto por parte del régimen y de ausencia también absoluta de toda oposición. Casi como siguiendo una decisión de emergencia vital, la sociedad venezolana quedó entregada a sus propios impulsos. La lucha contra el sometimiento a cargo de los naturales anti cuerpos de la propia sociedad. Sin interferencia de factores político partidistas. Desde el 3-D, así parezca increíble, la sociedad venezolana quedó entregada a su suerte.
¡Y qué suerte! Pues mientras crecía el desánimo y miles de familias asistían con pesar a hacer las maletas de los suyos –jóvenes y no tan jóvenes, solteros y casados, con o sin hijos - que abandonaban la nave para encontrar mejores destinos lejos de la patria, en el fondo de nuestras mejores reservas, en el seno de la juventud estudiantil y trabajadora comenzaba a crecer el espíritu de lucha, el ánimo de combate, la disposición al sacrificio en bien de nuestra más preciada virtud y nuestro más amado valor: la libertad.
De pronto y como por arte de magia, sin la mediación de ningún deus ex machina capaz de sacar de su sombrero mediante el toque de una varita mágica al héroe prometeico que encabece la lucha por nuestro futuro, el estudiantado universitario se ha puesto de pie. Sin estridencias, sin desmesuras, sin desafueros: los jóvenes estudiantes han dicho basta. Y han echado a andar con una madurez y una sindéresis casi inexplicables, poniendo en acción el más poderoso de los movimientos con que ha contado la democracia venezolana en esta su hora más aciaga.
El mundo se ha detenido por un instante y se ha enterado de lo que sucede en Venezuela. El triple salto mortal no ha podido cumplirse del todo y pueda que ya sea demasiado tarde para asistir al parto de su gran intento. Posiblemente, con esta sociedad en pie, bajo el reclamo mayoritario de quienes rechazan una dictadura totalitaria de corte marxista – chavistas y antichavistas por igual – se haya llegado a un punto de no retorno y el magno y delirante proyecto presidencial se quede en pañales.
Venezuela no fue, no es ni será comunista.
4
Posiblemente nadie, con excepción de Marcel Granier y su equipo de gerentes, productores, artistas y trabajadores tuvieran plena conciencia de cuán profunda era su raigambre en la sociedad venezolana y particularmente entre sus sectores más populares. E incluso pueda que tampoco ellos lo supieran a cabalidad como lo han venido a experimentar luego del cierre de RCTV el 27 de mayo. El pueblo venezolano ama a ese canal, adora a sus actrices y actores, respeta a sus periodistas, quiere a sus animadores y comediantes y lo tiene como su principal fuente de esparcimiento e información. De modo que el pesar por el cierre es profundo y auténtico y ha conmovido a millones y millones de niños y niñas, de jóvenes, de humildes mujeres y hombres de nuestro pueblo. Muchos de ellos, y puede que hasta su mayoría, hasta ese 27 de mayo devotos seguidores del presidente Hugo Chávez.
Con absoluta seguridad: ya no lo son. De una plumada han venido a comprender que su presidente no es sólo un caudillo admirable, sino un hombre que pretende imponer un sistema de vida perverso y despiadado que choca contra nuestra naturaleza . No necesitan saber que ese sistema fue imaginado por Marx, desarrollado por Lenin y aplicado en Cuba por Fidel Castro. Les basta con saber que en ese sistema no se puede ser feliz, así sea gracias a los sueños de una mujer maquillada que llora lágrimas de utilería, espejo de sus propias lágrimas. Pero no importa: a la hora de la verdad y ante un mundo de sufrimientos y carencias, una felicidad imaginaria vale más que cien dictadores de oficio.
El sueño de Chávez – unir a Bolívar con Carlos Marx – yace hecho trizas. No podrá recoger los pedazos.

Nueva bandera de Venezuela...


Por favor envíen esta bandera a través de la red, en lo que deberían ser las
estrellas de nuestro tricolor nacional está la simbología en clave morse
internacional para pedir auxilio: S.O.S.

Que cada quien juzge por si mismo...palabras ante la OEA de Condolezza Rice.

Secretaria de Estado Condoleezza Rice

En la Sesión Plenaria de la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos

4 de junio de 2007

Ciudad de Panamá, Panamá

SECRETARIA RICE:
Muchas gracias. Primero me gustaría agradecer al Gobierno y al pueblo de Panamá por ser unos anfitriones tan gentiles para la Asamblea General de la OEA de este año. Espero reunirme con el presidente Torrijos más tarde y quiero agradecer al Canciller Samuel Lewis por presidir esta reunión. Permítanme también agradecerle, Secretario General Insulza. Bajo su liderazgo, la OEA se ha convertido en un aliado con mayor fuerza y mayores principios para los ciudadanos de nuestro Hemisferio, quienes mantienen confianza en los principios de la democracia, y quienes quieren ser incluidos en los beneficios de la democracia, de la prosperidad, de la seguridad personal y de la justicia social.

Compañeros ministros, damas y caballeros, nuestra Carta Democrática Interamericana establece que la democracia es esencial para el desarrollo social, político y económico de los pueblos de las Américas. Es el deber de cada gobierno en este Hemisferio de cumplir con las esperanzas de sus ciudadanos, de cumplir con lo que el presidente Bush ha llamado la revolución en las expectativas de las Américas de hoy en día. Nuestros pueblos esperan impacientemente una mejor calidad de vida y nosotros debemos estar impacientes por responder a esa necesidad.

Cada gobierno debe conducirse de manera democrática, respetando y protegiendo los derechos humanos y libertades fundamentales de todos sus ciudadanos. Cada democracia debe garantizar que sus ciudadanos tengan iguales oportunidad de prosperar por medio de mercados libres y del libre comercio. Y toda democracia debe abrir sus puertas a la justicia social para sus ciudadanos, gobernando de manera justa, luchando contra la corrupción, reformando su economía e invirtiendo en la educación, salud y viviendas de su pueblo.

En todas estas acciones, debemos garantizar el éxito a largo plazo de la democracia en las Américas. De hecho, uno de los desafíos más urgentes que enfrentamos en la actualidad, uno que afecta el desarrollo económico de cada nación en el Hemisferio es en efecto la energía. Me complace ver que la OEA haya hecho de la energía el tema central de la Asamblea General de este año y estoy ansiosa por escuchar sus ideas sobre cómo podemos estar todos a la altura de este desafío común.

Hemos arrancado con un buen pie. La declaración de Panamá redactada aquí demuestra que la energía es una parte vital de la agenda de nuestro Hemisferio y que trabajaremos juntos para abordar los desafíos de la seguridad energética, el cambio climático, la administración del ambiente y el desarrollo sostenible. Estos cuatro desafíos son indivisibles y debemos atacarlos todos juntos.

Bajo el liderazgo del presidente Bush, Estados Unidos está ayudando a liderar en el tema de la energía. Estamos conscientes del problema. Se trata, en palabras del Presidente, de nuestra adicción al petróleo y vamos a hacer algo al respecto. Estamos trabajando para alcanzar la meta del Presidente de disminuir nuestro consumo de gasolina en 20 por ciento en un período de diez años por medio de una mejor eficiencia automotriz y un mayor consumo de los combustibles alternativos.

Durante los seis últimos años, con el pleno respaldo del Congreso, hemos dispuesto más de 12 mil millones de dólares para la investigación en fuentes alternativas de energía. Precisamente la semana pasada, el presidente Bush anunció una estrategia de largo plazo para abordar el problema del cambio climático e hizo un llamado a los 15 países más ricos del mundo a trabajar juntos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Esta declaración indica que los biocombustibles serán vitales para la diversificación de la energía en nuestro Hemisferio. Estamos completamente de acuerdo. Es por ello que Estados Unidos y Brasil recientemente sellaron un acuerdo bilateral innovador en materia de biocombustibles. Nuestros dos países están ahora transformando la manera de trabajar juntos, estamos profundizando la investigación y la inversión en biocombustibles, ayudando a los países en desarrollo en nuestro Hemisferio para que puedan proveerse de energía y a terceros países y facultándolos para que puedan estimular su propio crecimiento.

En pocas palabras, buscamos promover la democratización de la energía en las Américas, aumentando el número de suministradores de energía, expandiendo el mercado, y reduciendo las posibilidades de interrupción del suministro. Estamos comenzando a trabajar con El Salvador, República Dominicana, Haití y St. Kitts. Deseamos expandir nuestra cooperación energética con más países y especialmente con las OEA. Nuestra meta no debe ser más que dar inicio a una nueva era de la seguridad interamericana en materia de energía.

Superar el desafío energético claramente fortalecerá el vínculo entre la democracia y el desarrollo en las Américas y contribuirá con el éxito a largo plazo de la democracia. Sin embargo, siempre debemos recordar que nuestra mayor fuente de energía como democracia no es el petróleo o el gas, el viento o el agua, los biocombustibles o los combustibles fósiles; es el talento y la creatividad de nuestro pueblo, liberadas por los principios democráticos y de derechos humanos que la OEA encarna y representa. Este es el propósito y el significado de nuestra Carta Democrática.

La liberta de expresión, la libertad de asociación y libertad de conciencia no son una espina clavada en el pie del gobierno. Son el comienzo de justicia en toda sociedad. La discusión pública y sin trabas de las ideas es la mayor garantía para el Estado de Derecho y la más segura protección contra los caprichos de los gobernantes. El estar en desacuerdo con su gobierno no es antipatriótico y ciertamente no debería ser tipificado como un crimen en ningún país, especialmente en democracia. Un diálogo y un debate abierto no es sólo un principio fundamental de la democracia, es una necesidad práctica para el buen proceso de toma de decisiones, para la supervisión transparente y para la puesta en práctica de políticas efectivas. Esta es la única manera de que los gobiernos democráticos puedan esperar lograr un desarrollo económico y una justicia social real para sus pueblos.

Es importante recordar todo esto en momentos cuando consideramos los recientes acontecimientos en Venezuela. Muchos ciudadanos venezolanos están levantando sus voces en protesta pacífica contra la decisión de su gobierno de cerrar RCTV. Muchos grupos e instituciones internacionales han manifestado sus voces de preocupación y aplaudo al Secretario General Insulza por haberse unido a esas voces.

El Senado de Estados Unidos ha hecho un llamamiento a la OEA para abordar este tema. El presidente Bush y yo estamos de acuerdo. En concordancia con el artículo 18 de la Carta Democrática, instamos al Secretario General a ir a Venezuela para realizar consultas de buena fe a las partes interesadas y para consignar un informe completo a los cancilleres por medio del Consejo Permanente.


Nosotros, miembros de la OEA, debemos defender la libertad donde esté bajo asedio en nuestro Hemisferio, y debemos apoyar la libertad donde y cuando sea necesario. Al respecto, un proceso de cambios se está gestando en Cuba, y la OEA debe estar lista para ayudar al pueblo de Cuba a realizar sus aspiraciones y lograr su libertad y así garantizar los derechos que actualmente disfruta nuestra comunidad democrática de la Américas. Ningún otro país en el Hemisferio, incluso Estados Unidos de América, no debe ni puede ni determinará el futuro político y económico de Cuba. Tal decisión es de los cubanos que viven en Cuba. Sin embargo, es nuestra responsabilidad como países democráticos de las Américas ayudar al pueblo cubano a que libremente tracen el futuro que deseen.

Las demandas de libertad y de democracia ha transformado este Hemisferio en unas pocas décadas. Actualmente, escuchamos las voces de nuestros pueblos con mayor claridad que antes. Tienen altas expectativas y su paciencia no es ilimitada. Quieren buenos gobiernos y oportunidades económicas. Quieren mejores escuelas y mejores hospitales. Quieren que se les protejan sus derechos y vivir en lugares seguros. Quieren justicia social y trabajos decentes. Y quieren que para sus hijos el horizonte no sea el límite.

Debemos escuchar las voces de nuestros pueblos. Son voces de dignidad y de merecidas aspiraciones que transcienden todas las fronteras y culturas de este diverso Hemisferio. Debemos respetar y tener en cuenta esas voces, porque ellas encarnan no sólo nuestra humanidad común sino el futuro para todos nosotros.